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Lo mismo no es lo mismo: inglés americano e inglés británico

Posted on April 10, 2012 by

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new england

No existe un solo idioma inglés. Entre el inglés americano y el británico hay a veces diferencias tan grandes como el océano que los separa. En ocasiones, sin embargo, las diferencias son tan pequeñas y sutiles que hay que mirar con mucha atención para poder detectarlas. Por otra parte, las presuntas características comunes suelen ser un engaño, con lo cual las situaciones cómicas involuntarias ya están predeterminadas. Con su nuevo curso “Inglés americano e inglés británico”, Babbel lleva un poco de orden a la confusión idiomática-cultural que hay entre el Big Ben y la Estatua de la Libertad.

Indudablemente todos están de acuerdo en cuanto al hecho de que desde hace un buen tiempo el inglés viene reafirmando cada vez más su papel de idioma universal. Es, no oficialmente, el “idioma oficial” del mundo de los negocios y, oficialmente, el idioma empleado por muchas organizaciones internacionales. Además, en la mayoría de los casos es el primer idioma extranjero que aprendemos. ¿Pero en qué consiste exactamente el inglés “auténtico”? Mientras que muchos confían ciegamente en el “Queen’s English” o en el “Oxford English”, otros lo objetarán con la enorme importancia del inglés americano por el hecho de que muchas más personas lo hablan.

Será muy difícil ponerse de acuerdo en este punto. Pero lo que sí se puede hacer es mirar con el microscopio las diferencias (sutiles) para así poder orientarse. Por ejemplo, si uno está en Estados Unidos y quiere comer patatas fritas, basta con que pida “chips”, mientras que en Inglaterra tiene que pedir “crisps”, porque, si pide “chips”, tendrá que comer patatas a la francesa, que, por su parte, se llaman “french fries” en Estados Unidos . Babbel inicia su nuevo curso en medio de este terreno lleno de posibles equivocaciones. Con ejercicios de escritura, pronunciación y gramática, así como excursiones al habla coloquial, se transmiten las diferencias prevalecientes en la actualidad.

Pues así como el mundo en que vivimos cambia todo el tiempo, así también el lenguaje se transforma permanentemente. Cuando el idioma inglés llegó a Norteamérica con los colonos en 1620, encontró en este nuevo lugar toda la libertad para seguir desarrollándose. Considerando la existencia de un sinnúmero de novedades, como plantas (los árboles de pacana o carya, por ejemplo), animales (la serpiente cascabel o los pósums) y peculiaridades geográficas (acantilados, líneas divisorias de las aguas), era inevitable ampliar el inglés tradicional. También tuvieron cabida en el nuevo inglés algunas palabras de la lengua de la población indígena (“moose” para alce, mocasín).

En la Edad Media, Inglaterra estuvo bajo dominio francés durante 300 años. En consecuencia, muchas palabras del francés empezaron a formar parte del inglés. La manera de deletrear estas palabras fue simplificada por los norteamericanos, de manera que se pudiese reconocer en ellas una relación clara con la pronunciación del inglés. Por ejemplo: la manera británica/francesa de deletrear “metre” y “theatre” se convirtió en “meter” y “theater” en Norteamérica. Los puritanos de Norteamérica pretendían que su inglés fuese mejor que el que se hablaba en Inglaterra. Noah Webster, cuyo diccionario sigue vendiéndose hasta hoy, publicó la primera versión en 1828. En su obra simplificó la escritura de muchas palabras, por ejemplo, omitiendo la “u” que no se escucha en la pronunciación, como en “flavour” o “color” (también palabras provenientes del francés).

Con los nuevos ocupantes, el idioma igualmente empezó a avanzar cada vez más hacia el oeste del país, a las regiones de vida tosca y salvaje. De esta manera surgieron nuevas expresiones en los salones de juego de los barcos de vapor que navegaban por el Mississippi, como por ejemplo “wild card” (Joker) y “pass the buck” (cargarle el muerto a alguien). La llegada de los colonizadores al Oeste desbarató los proyectos de Webster, puesto que empezó a gestarse una suerte de anarquía, tanto en el territorio como en el idioma. En otras palabras: el comportamiento dejaba mucho que desear…

Como es de suponer, muchas palabras no consiguieron atravesar el Atlántico. Por ejemplo, mientras que un norteamericano habla de sus “pants” (pantalones), el inglés sigue llevando sus “trousers”, y sus “pants” los lleva por debajo de sus “trousers”. Otras palabras sobrevivieron el salto transatlántico, pero al precio de cambiar completamente su significado. La palabra británica “football”, por ejemplo, se refiere en Estados Unidos a un juego que se juega con las manos… Con todo esto es claro que el nuevo curso de Babbel es el preciso para todos aquellos que aman las diferencias, notorias y sutiles…

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