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language learning in the digital age

Daniela en Bruselas

Posted on diciembre 17, 2014 by

retrato
Los retratos de usuarios de Babbel son extractos de la vida de personas de todo el mundo. Si deseas compartir una historia con nosotros, simplemente escribe un comentario abajo. Este mes conversamos con Daniela Schaller, quien desde hace unos meses está viviendo en Bruselas y aprendió holandés con Babbel en un abrir y cerrar de ojos.

 
Comencé a aprender holandés con Babbel en mayo de 2013. Este idioma me había interesado desde siempre, pero en aquel entonces no imaginaba que algún día viviría en Bélgica.  . El motivo concreto para que por fin comenzara a estudiarlo fue la boda de una amiga, cuyo prometido era un holandés. Quería aprender lo básico para tan siquiera poder conversar un poco con él y con los invitados holandeses. Que a mi esposo le ofrecieran una plaza en Bruselas, en el Parlamento Europeo, fue naturalmente una coincidencia muy grata.
Cuando llegamos a Bruselas, pensé que sería acogida en un curso para principiantes de nivel A1 o A2, pero al hacer el test en la escuela de idiomas, consideraron que mi nivel de idioma era avanzado, B1 o incluso B2. ¡Y solamente había estudiado con Babbel! Aquí en Bruselas hay montones de cursos de holandés para principiantes, pero muy pocos de nivel avanzado o, al menos, no a una hora a la que hubiese podido asistir sin dificultad —ya que todos los días debo ir a buscar a la guardería a mi pequeño—. Por esta razón decidí simplemente seguir estudiando con Babbel.
Justamente una de las cosas que más me gusta de Babbel es que me permite integrar sin complicaciones el aprendizaje en mi vida diaria. Cuando todavía estábamos viviendo en Potsdam, siempre estudiaba en el tren a Berlín, de camino al trabajo. Pero también me gusta estudiar en casa, repasar una media hora mientras mi hijo Nikolai juega o duerme.
Por lo demás, Nikolai está aprendiendo francés en la guardería, ya que en Bruselas se habla sobre todo francés y muy poco holandés. Por este motivo, poco antes de la mudanza, también comencé a recuperar con Babbel el francés que aprendí en la escuela. Es una gran ayuda, ya que de verdad debo hablar francés todos los días: desde el comienzo, a la hora de buscar vivienda en Bruselas, hasta el momento de hacer las compras y los trámites ante las autoridades locales o, hace poco, donde el pediatra. El inglés, sin embargo, también es un idioma que uso con frecuencia, por ejemplo para rellenar los formularios de inscripción o cuando la profesora de Nikolai nota que su francés todavía es muy rápido para mí.
Mi esposo está comenzando a aprender francés en el trabajo, pero allí, naturalmente, también se habla mucho en alemán. ¡Probablemente el pequeño Nikolai hablará francés antes que su padre! Ya me llama “maman” en la escuela y sabe contar hasta trece. También está comenzando a aprender muchas palabras y expresiones a través de los otros niños. Siempre me dice: “Sí, los otros niños hablan un idioma muy raro…”
 
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– Traducción del alemán de Diana Carrizosa