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¿El ministro o la ministra? El género femenino en las profesiones

Posted on March 5, 2015 by

el género femenino en las profesiones

La lengua es un indicador muy útil del desarrollo de una sociedad en sus diferentes aspectos. En Babbel, la app para aprender idiomas fácilmente, nos hemos preguntado con ocasión del Día Internacional de la Mujer qué está sucediendo en diferentes idiomas con el género femenino en las profesiones.

La canciller y la ministra: formas femeninas en alemán y en español

Ambos idiomas no pueden ser más diferentes entre sí y aún así tienen algo en común: formas con marcas de ambos géneros para las profesiones. En alemán es suficiente con agregar la terminación -in para obtener la forma femenina. Angela Merkel, la mujer más importante en la política alemana, es por lo tanto la “Bundeskanzlerin” (canciller federal).

A pesar de la pequeña excepción que se acaba de ver, el español funciona de una manera parecida si se añade una -a a la profesión, como p. ej. en “juez/jueza”; o si se reemplaza la terminación masculina “-o” por una “-a” como en el caso de “ministro/ministra”. Cada vez más profesiones con ambas marcas de género han sido incluidas en las últimas reformas de la RAE. Sin embargo, la institución oficial de la lengua española aún rechaza la inclusión de reformas promovidas por un lenguaje no sexista que van en contravía del uso correcto del idioma.

El italiano y el francés: el ministro y el diputado están encintas

El debate sobre la necesidad de volver a la forma femenina, por lo menos en profesiones o títulos como “abogado”, “ministro” o “arquitecto”, no es nuevo. Han pasado ya casi 30 años desde que fueron presentadas algunas recomendaciones para un uso no sexista de la lengua italiana y solo hasta 2014 se han vuelto a reconsiderar formas femeninas con el fin de evitar encabezados periodísticos como “Il ministro: sono incinta di due gemelli” (El ministro: estoy encinta de dos gemelos). E interesante es también la actitud de la Accademia della Crusca, órgano oficial encargado del cuidado de la lengua italiana, que no solo ha impedido un cambio, sino que incluso considera sus formas puramente masculinas como las esenciales para el desarrollo de la lengua.

Lo mismo sucede con la Académie française que está a cargo del cuidado de la lengua francesa y se opone también a la feminización de algunos términos. El “ministro” será precedido entonces por un bello “Madame” (primero la formalidad), pero se sigue diciendo “el ministro”, lo que en sí genera un híbrido curioso como “Madame le ministre” (señora el ministro). Es diferente al caso de Quebec donde el uso con género tanto masculino como femenino en las profesiones fue establecido por ley desde 1979.

Inglés y sueco: del debate al género neutro

La neutralidad no parece ser solo una característica de los suizos, por lo menos en el ámbito lingüístico. De hecho, aquellas palabras que en inglés van precedidas por el artículo genérico “the” escapan de cualquier connotación de género y son por ello percibidas como neutras. Las profesiones siguen el mismo modelo, esto conlleva a que “the minister” sea solo un título aplicable sin distinciones tanto a hombres como a mujeres.

La lengua sueca ha ido más allá. Hoy en día existen dos géneros gramaticales: uno neutro y otro similar a una mezcla que abarca las formas femeninas y masculinas. Esta tendencia a la neutralización de género se aplica igualmente a las profesiones, siguiendo así el ejemplo del inglés. Para algunos casos antiguos que tenían un componente masculino o femenino muy fuerte se están creando neologismos. A pesar de sus intentos por neutralizar las profesiones, ¡aún “sjuksköterska” (enfermera) puede usarse para referirse a un enfermero!

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