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Retrato – Cecilia: una historia de varios idiomas entre Italia y Argentina

Posted on December 2, 2015 by

Retrato

Presentamos un nuevo capítulo de nuestra serie de retratos de usuarios de Babbel con extractos de sus vidas y sus motivos para aprender un nuevo idioma. Si también deseas compartir tu historia con nosotros, simplemente déjanos un comentario abajo. Hoy presentamos a la argentina Cecilia, de Buenos Aires: una gran apasionada de los idiomas. Además de español, su lengua materna, a sus 35 años Cecilia ha aprendido ya otros nueve idiomas. Entre los idiomas que domina a la perfección se encuentra el italiano. En esta lengua se siente a gusto y a continuación nos explica por qué.

“Después de mi lengua materna, el alemán es el noveno idioma que aprendo. Hasta ahora he aprendido italiano, inglés, francés, portugués, árabe, croata, japonés y mandarín. Lamentablemente, como apenas utilizo estos idiomas, he olvidado algunos de ellos. Pero hablo con fluidez italiano, inglés, francés y mandarín.

Sé italiano porque mis padres son de Italia, al igual que mis abuelos. Tres de ellos emigraron de Italia en su juventud para escapar de la guerra (mi abuelo materno lo hizo a la edad de 13 años, cuando Italia aún era una monarquía). Mi abuela materna, en cambio, nació en Buenos Aires, pero sus padres eran italianos.

Mis padres nunca hablaron en italiano conmigo, siempre lo hicieron en español. Sin embargo, siempre tuve una relación con Italia, sobre todo gracias a mis abuelos paternos. Debido a la profesión de mi abuelo, tuvieron la suerte de poder viajar allí con frecuencia y cada vez me traían algo: fueran chocolates, casetes de música u otra cosa, siempre era un pedacito de Italia que me conectaba con mis raíces. Todavía recuerdo cómo en aquella época me encantaba mirar sin falta el famoso Festival de la Canción de San Remo o  Lo Zecchino d’Oro, el festival de música italiano para niños.

Pero ahora diría que lo que más me marcó fueron tres regalos de mis padres: un avión, un mapamundi y un libro de geografía –aunque no fuesen regalos típicos para una niña pequeña–. Creo que con ellos se despertó mi curiosidad y mi pasión por los viajes. Me divertía muchísimo mirar el mapamundi con mi hermana y buscar las capitales: al principio, mi mapa personal solo contaba con dos países, Argentina e Italia.

La primera vez que fui a Italia tenía dos años, pero ya no lo recuerdo. A los diecinueve años comencé a estudiar en la Suiza italiana y en aquella época visité con frecuencia a mis primos y primas en el sur de Italia, en Calabria. En Suiza estudié Ciencias de la comunicación y aprendí francés, ya que era requisito dominar una segunda lengua oficial suiza. Me habría gustado aprender alemán, pero el nivel de los otros estudiantes era tan alto que temía no poder seguirles el ritmo. Y finalmente resultó ser una buena decisión: pasados unos años conseguí efectivamente un trabajo en Ginebra.

Después de haber aprendido italiano, comencé a estudiar mandarín en Taiwán. Lo hice durante unos años en Taipéi y fue entonces cuando decidí quedarme allí para hacer mis estudios de máster en periodismo en la Chinese Culture University. Me aceptaron y ahora ya hablo y escribo mandarín correctamente aunque el máster fuera en inglés, ya que rápidamente me di cuenta de que uno se ve marginado en la vida cotidiana si no domina el idioma del país. Aunque en general el nivel de educación de la población es alto, el inglés no está muy difundido. Ahora trabajo en el departamento de prensa de una empresa de software, pero tengo mucho contacto con blogueros en tecnología de Latinoamérica, España e Italia. En mi tiempo libre escribo reseñas. Mi tema favorito son las aplicaciones para aprender idiomas.

Ya llevo cinco años en Taiwán, y aunque es una isla maravillosa, deseo volver algún día a Europa. Me gustaría muchísimo vivir en Alemania.

Hasta hace poco había tenido muchas dificultades para aprender el alemán. Por una parte, el método convencional me aburría muchísimo. Por otra parte, dispongo de muy poco tiempo, ya que además de trabajar practico mucho deporte y realizo muchas otras actividades. Por esta razón pensé que Babbel podría ser la solución perfecta, porque puedo usar la aplicación en el metro, cuando me dirijo de un lugar a otro, sin tener que llevar siempre conmigo estos o aquellos libros.

Me gusta combinar diversos métodos, así que paralelamente al curso de Babbel tomo clases de alemán con un profesor particular los sábados. Estas clases son en mandarín. Como los cursos de Babbel están ordenados por temas, después de cada una de estas clases particulares busco en Babbel una lección sobre el mismo tema y así amplío mi vocabulario.

Cada vez que aprendo un nuevo idioma, siempre intento sumergirme completamente en ese mundo desconocido. Me gusta mucho escuchar música en el idioma que quiero aprender: de momento estoy totalmente enamorada del cantante alemán Andreas Bourani. Pero hay un problema: Andreas Bourani canta la canción “Auf uns“, “Un brindis por nosotros”. Me la envió un amigo alemán. Sin embargo, en su opinión es imposible que me guste justamente la canción con la que celebraron la victoria de Alemania sobre Argentina en la Copa Mundial de Fútbol del 2014…”.

Comments

It’s always there.. but it can only be seen at an angle.. so it’s just a matter of fact if we can see it. but it’s always th.eeeTrll ah seng not worry yeah .. as long as there’s a bottom.. there’s also a peak

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