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Retrato: Gianni Guaita a sus casi 100 años de edad se entrega al placer de recordar y comparte las experiencias que ha tenido con Babbel

Posted on junio 4, 2015 by

Retrato
Hoy presentamos un nuevo capítulo de nuestra serie de retratos de usuarios de Babbel con extractos de su vida y sus motivos para aprender un nuevo idioma. Si también deseas compartir tu historia con nosotros, simplemente déjanos un comentario abajo. En esta ocasión queremos presentarte a un usuario muy especial: Gianni, de Florencia, un escritor con una historia familiar extraordinaria que a sus casi 100 años de edad tiene sobre todo un motivo de queja: ¡las lecciones de Babbel le resultan demasiado largas!

En noviembre cumpliré 100 años y si alguien me preguntara por la experiencia más importante que he tenido, le respondería: el amor a mi mujer, con quien compartí 76 años de mi vida. Ella fue lo más importante para mí, nos convertimos en una sola persona. Fue algo que nunca antes me hubiera podido imaginar. Lamentablemente, murió hace dos años y desde entonces la vida se ha vuelto mucho más difícil para mí. Sin embargo, intento seguir sintiéndola cerca de mí, y para ello me he puesto a escribir mis recuerdos de nuestra vida juntos.
Mi hija vive en Nueva York. Tenemos un vínculo muy estrecho y mantenemos un contacto permanente vía skype. La veo todos los días y hablamos largamente. Esto me anima. También para ella, el amor ha sido la experiencia más significativa de su vida. Es la razón por la que vive hoy en Nueva York: durante sus estudios obtuvo una beca para ir a Nueva York, donde conoció a un joven y se enamoró de él. Para poder permanecer a su lado, decidió quedarse allí. Ahora trabaja como corresponsal para el periódico Il Messaggero. Es una persona muy animada, inteligente, sincera y capaz de entablar rápidamente una conversación con otros.
Yo vivo en Florencia, a la orilla del Arno, en una de las casas que antes sirvieron de establos a la Villa Serristori. En estas casas también vive el resto de mi familia, incluyendo a mi hermana, quien abrió aquí una imprenta artística: Il Bisonte. También mi nieto trabaja en la imprenta. Gracias a él disfruto la alegría de haberme convertido en bisabuelo. Y mi encantadora biznieta es también el motivo por el que comencé a aprender inglés.
La niña tiene dos años y su niñera es inglesa. Para poder conversar con ellas, entonces, tengo que aprender inglés. Las clases de Babbel son perfectas para mí, el método ideal. Aunque también tengo que confesar que a veces me impacienta, pues también pretende enseñarme a toda costa a escribir en inglés, lo cual no me interesa para nada. Nunca voy a escribir en inglés, lo único que me interesa es hablar. No obstante, es un curso muy útil, pues uno puede escuchar una y otra vez ciertos sonidos del idioma que son completamente diferentes a los del italiano. El italiano es un idioma rico en vocales, mientras que el inglés, con sus muchas consonantes, tiene un efecto completamente diferente. Para mí nunca fue fácil aprender un idioma nuevo. Algunos de mis amigos eran muy hábiles para ello y aprendieron diversos idiomas con gran rapidez. Por ejemplo, el fotógrafo y escritor Fosco Maraini, mi cuñado, aprendió japonés en un plazo muy breve. En lo que concierne a mi aprendizaje del inglés, hasta ahora siempre había sido bastante flojo: como escritor me bastaba con entender el inglés de la Encyclopædia Britannica, en la que todo está formulado de una manera muy clara y sencilla.
Hace unos años se publicó la novela Isola perduta (“Isla perdida”), que escribí junto con mi esposa y mis hijos. La novela relata nuestras experiencias en Sicilia, cómo conocí en Florencia a la que sería mi futura esposa –yo soy de la Toscana, y ella, de Sicilia– y cómo nos fuimos a vivir juntos a esa maravillosa isla. Me convertí en siciliano de corazón. En aquella época, la isla era simplemente encantadora. Era como vivir en el paraíso. Pero también era un periodo de grandes conflictos políticos. Intentamos oponernos al fascismo que iba ganando cada vez más terreno. Me puse de lado de Aldo Captini, quien rechazaba la violencia y creía, como también lo hice yo al principio, que solo se podría ganar a través de las palabras y de la verdad. Sin embargo, cuando después nos asaltaron las guerras del dictador fascista Mussolini, solo la resistencia opuesta por los partisanos permitió a Italia salir de esta dolorosa experiencia.
El padre de mi esposa tenía una granja y esperaba que yo siguiera administrándola. Lamentablemente, no pude hacerlo, y después de vivir veinte años en esa maravillosa isla nos mudamos a la Alta Italia para trabajar ambos como profesores de un instituto de bachillerato. Allí comenzó mi segunda vida: como profesor y también como escritor. Empecé a escribir para el teatro y la televisión.
¿Mi rutina diaria en el presente? Ya caminar me resulta difícil, tengo que utilizar un andador. Pero cuento con mucho apoyo: una mujer me ayuda con las tareas cotidianas y una niña me explica cómo usar mejor el ordenador y skype. Luego me dedico al inglés, pero no consigo repetir muchas de las palabras, ya que la manera como se escriben y como se pronuncian son muy distintas. En consecuencia, estoy aprendiendo muy lentamente, y a veces las lecciones me parecen demasiado largas. Pero no puedo imaginarme algo mejor que Babbel: realmente es una ocupación diaria muy agradable. Me hace… ¡eso es! Feliz.