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Retrato: Vincenzo & Eckart – Una historia de amor ítalo-germana

Posted on June 30, 2015 by

Retrato de usuario

Novedades de nuestra serie de retratos de usuarios de Babbel: te presentamos extractos de la vida de nuestros usuarios y sus motivos para aprender un nuevo idioma. Si deseas compartir una historia con nosotros, simplemente déjanos un comentario abajo. En esta ocasión se trata de la historia de amor ítalo-germana de Vincenzo y Eckart.

“Hace exactamente dos años, mi vida cambió completamente. Todo comenzó con un sencillo ‘Hi’ en una plataforma de citas, pues fue ahí donde conocí a Vincenzo. En esa época, Vincenzo estaba viviendo en Sicilia y yo en Düsseldorf. Por esta razón comenzamos a conversar en línea: nos fuimos conociendo cada vez mejor a través de WhatsApp, Facebook, Skype, etc. Por fortuna, Vincenzo habla muy bien inglés y, gracias a mi nivel en este idioma, que al menos se puede catalogar como aceptable, conseguimos comunicarnos. En ese momento yo no hablaba ni pizca de italiano, y él, ni pizca de alemán.

Después de un tiempo, sin pensarlo mucho, me invitó a visitarlo dos semanas. Para ser honesto, antes de aceptar la invitación me sentí intimidado y un tanto atemorizado ante un paso tan importante. No porque pensara que iría a visitar a una persona que en realidad aún me era totalmente desconocida o porque temiera llevarme un gran chasco con el viaje, sino porque ya sabía que me enamoraría locamente de Vincenzo y que, pasadas las dos semanas, estaría forzado a regresar solo a Alemania. Pero “Vincy” no dejó de insistir, hasta que decidí aceptar su invitación. Finalmente, ¿qué podía perder?

¡Nunca olvidaré el momento en que lo vi por primera vez! Después de esperar mi equipaje, larga e impacientemente…: ¡qué maravillosa persona encontré! El saludo fue breve, pero cálido, y luego Vincy tomó mi maleta y salimos juntos de la terminal hacia la estación de autobuses. A partir de ese instante pasamos juntos dos semanas inolvidables. No salimos mucho, pero tuve la oportunidad de conocerlo mejor a él y de conocer también a sus amigos. Pasamos muchas horas tendidos uno junto al otro escuchando música, conversando o simplemente disfrutando en silencio los ratos que compartíamos. Como he mencionado, en esa época no sabía ni una palabra de italiano. Pronto me di cuenta de que resulta muy agobiante conversar en un idioma extranjero para ambas personas.

Esas dos semanas con Vincenzo fueron como un sueño y, por desgracia, pasaron demasiado rápido. Pero el día anterior a mi vuelo de regreso, los dos ya teníamos claro que no nos queríamos separar para simplemente volver cada cual a su propia rutina. Sin darle muchas vueltas, compramos para Vincy el vuelo más próximo que hubiera disponible para Alemania, con el resultado de que incluso aterrizó allí unas horas antes que yo.

Luego todo se desarrolló muy rápidamente: no habían acabado de pasar tres semanas cuando ya estábamos sentados juntos en un coche remontando los 2300 km que separan Düsseldorf de Sicilia, con el fin de recoger allí las cosas de Vincy, incluido su amoroso hurón. Y que nadie diga que no aprovechamos al máximo el largo recorrido, pues además, durante el trayecto, Vincy consiguió alquilar su piso, vender su tele y comunicarles a sus padres –inicialmente no muy entusiasmados con la noticia– que se mudaría a Alemania conmigo. ¡Todo por teléfono!

Esto fue hace más de año y medio, y desde entonces estamos viviendo juntos y somos felices. También discutimos, pues a veces es inevitable que salgan a la luz las diferencias culturales entre el noroeste de Alemania y el sur de Italia. Sin embargo, siempre conseguimos superar juntos las dificultades para ponernos finalmente de acuerdo.

Además, comencé a aprender italiano, por una parte, para poder hablar con él en su lengua materna y, por otra, para poder comunicarme con sus padres, hermanos y amigos, a quienes visitamos con frecuencia en Sicilia. Babbel me ha sido de gran ayuda en este propósito. Si bien debo aceptar que después de un año todavía estoy muy lejos de comunicarme con fluidez, también es verdad que lo que sé es suficiente para sostener una conversación ligera y, sobre todo, que cada vez entiendo más. Sin embargo, todavía me queda mucho por aprender, y por ello debo ser constante y seguir practicando con la app de Babbel. A fin de cuentas, tenemos pensado ir a Sicilia por tres semanas en agosto, y hasta entonces quiero mejorar mi nivel cueste lo que cueste.

Vincy, por su parte, ya hizo un curso intensivo de alemán y ahora está recuperando su bachillerato en un instituto italiano de Colonia. Su alemán ya es excelente, y, aunque con frecuencia nuestras conversaciones son una divertida mezcla de inglés, alemán e italiano, poco a poco vamos abandonando el inglés como idioma para comunicarnos.

El valor que tuvo Vincy para marcharse conmigo a Alemania, dejando todo atrás, sigue infundiéndome un profundo respeto y me llena de gratitud. Ya se siente bastante bien en Düsseldorf, tan solo el clima le resulta molesto… Pero para ello ya pronto estaremos pasando nuestras vacaciones en Sicilia, disfrutando el sol y el amado mar de Vincy.”

 

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